El hombre del escaño
El hombre que dejó la foto de Miguel Ángel Blanco en el escaño de ZP le ha escrito una carta al presidente para que sepa por dónde respira y en la que anima a participar en la mani del próximo 10 de junio.
Se llama Alejandro Campoy Osset y no es la primera vez que se asoma a los medios de comunicación para dar a conocer su visión de la actualidad. Alejandro es un hombre preocupado por la educación y bastante desilusionado con lo que está viendo. Si las informaciones no nos fallan, ese desencanto le ha llevado a participar en la plataforma HazteOír y no pudiendo más con su amargura, ideó ese toque de atención, sentando la imagen de M.A.B., la mercromina y las rosas blancas allí donde lo hace el presidente.
Aunque no entramos a juzgar la bondad de su acción _ en cualquier caso, bastante más inocente que otros actos publicitarios de signo contrario _, Alejandro se ha ganado que se conozca su carta.
Tras las presentaciones _ “Tengo 42 años, estoy jubilado y soy padre de cuatro hijos. Me importa poquísimo que me tilden de ultraderechista, fanático o todo lo que ellos quieran” _, toda ella es un grito desesperado a favor del espíritu de reconciliación que Campoy creía haber alcanzado en 1978.
Reniega de la siembra de odio que hoy observa en la política y de las campañas de criminalización de media España contra la otra media. Cita a sus políticos favoritos no coincidentes (Anguita, Rosa Díez, Gotzone Mora, Maite Pagaza, Nicolás Redondo, Rosa Aguilar y tantísimos otros que dejaré de mencionar). Y sobre todo, dedica sus párrafos más emocionados a la tarde en la que fue asesinado M.A.B., un acontecimiento que le sirve para proclamar que no existe proceso de paz, porque “la paz no puede conseguirse renunciando a la libertad, a la dignidad, y a la justicia. Ningún país puede permitirse el derribo de todas sus leyes para contentar a un grupo criminal que pretende conseguir sus fines mediante el chantaje y la violencia”. Eso dice el hombre del escaño.
